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Archivo del Autor: songforlovers

¿Intrusismo profesional?

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No necesito llegar al final de las deseadas vacaciones para estresarme por el comienzo de las clases. Este julio no he parado ni un segundo. He ocupado mi tiempo con los fascinantes test de la autoescuela (nótese la ironía), el curso de español para extranjeros y los preparativos del viaje a Alemania que realizaré en breves. Y el calor sofocante del mediterráneo no es que colabore mucho para que no sufra un ataque de histeria.

A pesar de ello, creo que le estoy sacando mucho provecho a lo que llevo de mes, hasta el punto de que se me ha pasado volando.

El curso de profesor de español para extranjeros ha resultado ser muy útil, porque nos han proporcionado muchísimo material que puede ser de gran ayuda en un futuro. Y es que dar clases de español es algo que no descarto, pues junto con la traducción es otra de las salidas que parece tener mejor aceptación en el mercado (exterior, por supuesto). Creo que es muy importante no cerrar en ningún momento puertas, porque nunca se sabe lo que te depara el futuro.

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No son pocos los estudiantes de Traducción que se horrorizan ante la idea de terminar dando clases. Se tiende a relacionarlo con un intrusismo que le pertenece a las Filologías, pero a mí esto me parece un pensamiento erróneo. El hecho de estudiar Filología no capacita mejor a una persona a dar clases de español. De hecho, estas carreras se centran en aspectos muy técnicos de la lengua y en la literatura, algo que apenas se toca a la hora de enseñar el español. No creo que haya que tomarse las salidas como compartimentos estancos únicamente relacionados con una carrera. Con una buena formación, un licenciado de Traducción puede verse totalmente capacitado para enfrentarse a una clase de extranjeros interesados en aprender nuestra lengua materna. Eso sí, requiere dedicación y entusiasmo, como todo puesto de trabajo.

Precisamente el carácter multicultural presente en una carrera como Traducción hace que esta salida sea más que idónea. Sería incluso posible combinar tanto la docencia como la traducción, pues creo que ambas actividades se complementan.

Al hacer este curso, me he parado a pensar en cosas del español que antes ni me había planteado. Intentar explicar tu lengua materna te obliga a verla desde otra perspectiva, descubriendo los ínfimos cambios de significado que se dan en una oración al utilizar una expresión u otra.

Aquí os dejo un curioso ejemplo que me llamó mucho la atención:

  • Se fue (para/a/hacia/hasta) Francia a las seis.

En un principio, todas las preposiciones parecen ser válidas y conllevar un mismo significado. No obstante, hay pequeños matices entre ellas:

–          Se fue para Francia a las seis. (Implica que el hablante tiene dudas)

–          Se fue a Francia a las seis. (Información neutra)

–          Se fue hacia Francia a las seis. (Indica dirección, no destino. Antes para por otras ciudades)

–          Se fue hasta Francia a las seis. (Expresa una dificultad para que se realice la acción. Puede ser que tuviera problemas por el camino o incluso que fuera en bicicleta)

Así, frases que parecen ser iguales tienen ligeras diferencias entre ellas. Esto me hizo darme cuenta de la riqueza de nuestra lengua con apenas la variación de una sola palabra, lo que demuestra que todavía me queda mucho por conocer de mi lengua materna. Solemos caer en el craso error de que, al ser nativos en una lengua, la dominamos a la perfección.

Y esto es todo por hoy. Espero que la temperatura veraniega no haya hecho estragos en vuestras pieles como en mi caso y que el lunes haya sido llevadero (no me atrevería a pronunciar semejante frase de no estar en período vacacional).

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The perks of learning German

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Como no podía ser de otra manera, mi primera entrada se la dedico al alemán, la que va a ser, con suerte, mi lengua C a lo largo de la carrera. Toda persona que me conozca un poco sabe la devoción que siento por este idioma. Pero ¿qué es lo que tiene la lengua que la hace especial?Image

En los últimos años, el alemán ha experimentado un auge sin precedentes en nuestro país. Ante la precaria situación económica de España, multitud de españoles se han apuntado a cursos de idiomas para poder irse a Alemania a trabajar. El país se ha tomado como un paraíso laboral en el que las ofertas de trabajo llueven del cielo. No obstante, aunque sí que es cierto que la tasa de paro está en torno al 6,7%, eso no quiere decir que ir allí sea llegar y besar el santo.

¿Qué ocurre con la lengua? Seguro que más de una vez alguien os ha hablado de la dificultad de esta. Los mitos que giran en torno a ella no son pocos, por lo que a continuación me gustaría aclarar algunas peculiaridades que considero importantes desde mi escasa experiencia:

  • Léxico. Este juega un papel clave en la lengua, hasta el punto de que gramáticas como la de Jung le otorgan gran peso. La lengua alemana tiene la peculiaridad de que algunas palabras se forman combinando otras, así que no es difícil toparnos con joyitas como: Generalstaatsverordnetenversammlungen. Palabras quilométricas que no constan en el diccionario y que quitan el hipo. Lo que podría parecer un aspecto negativo, a mí me parece algo enriquecedor y único. La libertad de expresión y variedad de palabras que pueden formarse es ilimitada, por lo que la capacidad de creación a la hora de redactar no está constreñida como en otros idiomas. En palabras de Mark Twain en The awful German language, son procesiones alfabéticas dignas de colección, que él apunta de vez en cuando para intercambiar con otros coleccionistas de estos especímenes tan singulares.
  • Sintaxis. El orden en la oración es de vital importancia. En las simples, el verbo conjugado siempre va en segunda posición, mientras que en algunas subordinadas, este ha de ir siempre al final. Por ejemplo: Ich lerne Deutsch, weil ich in Deutschland wohnen will. Lo que en una traducción palabra por palabra sería: “Yo aprendo alemán, porque yo en Alemania vivir quiero”. Lo que en escritura puede parecer relativamente sencillo una vez se asimilan las reglas, en el habla se presenta como todo un reto, sobre todo en oraciones largas. La complicación también llega de la mano de los trennbare Verben (verbos separables), donde la primera parte del verbo se separa de la raíz y se coloca siempre al  final. Otros adorables amigos, vaya.
  • Pronunciación. Tras estos desalentadores datos para el aprendiz de alemán, llega un punto que compensa ligeramente la balanza. La pronunciación del alemán es mucho más sencilla que en otros idiomas como el inglés. Las palabras se ciñen a unas pocas reglas, por lo que una vez se aprenden estas, es posible averiguar cómo se pronuncian todas las palabras. Aunque sí que es cierto que algunos fonemas resultan difíciles para nuestro aparato fonador no acostumbrado, es asequible pronunciar bien el alemán.Image
  • Declinación. Menciona esta palabra a una persona que haya estudiado latín y observa cómo el semblante le cambia de inmediato. Bien, pues en alemán los determinantes y los adjetivos se declinan. Existen cuatro casos (nominativo, acusativo, dativo y genitivo). Dependiendo de la función que realiza la palabra, la terminación de estos es una u otra. Más de un español preferiría declinar una oferta de empleo antes que un adjetivo en alemán.

Y cuando ya parece que nos queremos tirar de los pelos y lanzar por la ventana el diccionario, a Merkel y hasta las salchichas de la nevera, resulta que esto no es nada. En palabras de mi profesora, el verdadero “coco” del alemán son los géneros. Y con toda la razón del mundo. Resulta que en alemán existen tres géneros que no tienen nada que ver con los del español, de manera que el sol es femenino (die Sonne), la luna es masculina (der Mond) y una chica es neutra (das Mädchen). Con un par, sí señor.

Y tras todo esto, os podéis preguntar dónde narices están las ventajas, si todo esto no son más que datos desalentadores. Pues bien, desde mi punto de vista, precisamente en la complejidad de la lengua reside su encanto. Tras horas y horas de estudio, de listas de vocabulario interminables, de rezar a todos los santos que existieron sobre la faz de la tierra para atinar con la terminación correcta de un maldito adjetivo… va y resulta que sabes alemán ─o, al menos, conoces unas nociones básicas─. Y es, desde luego, mucho más satisfactorio que si el esfuerzo hubiera sido mínimo o menor.

3, 2, 1…

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Hacía ya tiempo que me rondaba por la cabeza la idea de abrir un blog relacionado con la traducción. Ya tengo dos en blogspot para otros temas, así que pensé en probar con wordpress para ver qué tal iba la cosa. La interfaz no es que sea una maravilla, pero supongo que hasta que no le pille el tranquillo no podré hacer virguerías.

El título me vino a la mente en un arrebato de creatividad (bueno o no, eso ya es más discutible). Hablar de traducción implica tantas cosas que hay que coger la palabra con pinzas para no terminar metiendo la pata. Precisamente por todas las implicaciones de la palabra y la dificultad inherente a esta práctica, me parece que la palabra traducción es una palabra peliaguda. A esto se le suma que se acentúa la última sílaba, pero esto ya es más trivial.

¿Que por qué elegí traducción? Bueno, ya desde hace varios años tenía claro que lo que me apasionaban eran las lenguas. Aprender una lengua no es una línea más en el currículum, sino la clave para descubrir nuevas perspectivas y culturas. Supone una apertura hacia el mundo y un interés por comprender lo que nos rodea con otros ojos, evitando así los límites impuestos por una única lengua. La finalidad de este rincón será mostrar algunos aspectos de la traducción y de las lenguas en general desde mi aún escasa experiencia ─acabo de finalizar el primer año de carrera─.

Como mucha otra gente, sopesé la idea de hacer Filología Inglesa, rebautizada como Estudios Ingleses con el Plan Bolonia; pero me di cuenta de que no quería limitarme a una sola lengua exclusivamente, por lo que el grado de Traducción y Mediación Interlingüística parecía ajustarse a la perfección a lo que yo esperaba de una carrera. A pesar de que el primer año es, en mi opinión, demasiado teórico y algunas asignaturas más que prescindibles, continúo con ganas de descubrir más y más aspectos de la traducción, así que qué menos que dedicarle un rincón virtual.

Y creo que eso es todo por hoy, puesto que no se me ocurre nada más a modo de introducción.

Para todos aquellos que, como yo, ya habéis finalizado los exámenes finales, os deseo un muy buen comienzo del verano.